Supongo que si estás leyendo este apartado es porque puedes estar a punto de tomar decisiones importantes en tu vida, ya sea por el momento cronológico o porque has decidido hacer un cambio, romper con todo y redirigir tu trayectoria profesional. Pues bien, mi intención es darte un buen consejo teniendo en cuenta mi experiencia y para ello voy a hacer una vista de pájaro de mi recorrido académico, laboral y personal en lo relacionado.

Obviando la etapa preuniversitaria con un expediente académico sobresaliente, llegó el momento de enfrentarme a las pruebas de acceso a la universidad. Sí, un día donde te juegas todo tu futuro y más con expectativas de ser médico. Contra todo pronóstico, mi nota no fue brillante y tuve que conformarme con un 6,99 sobre 10. ¿Desesperación? ¿Injusticia? ¡No! La vida es así, no todas las cosas son fáciles. ¿Qué se debe hacer en esta situación, cuando el 90% de tus compañeros encuentran satisfactoria su nota y podrán realizar la carrera de sus sueños…? Pues volver a presentarte. Aunque te resulte una opción injusta y desmesuradamente pragmática, es la opción correcta y ya os adelanto que a día de hoy me encuentro en una situación muy similar a esta misma de 8 años atrás.  Volví a examinarme y pude brillar como no lo hice en junio, sin nervios. Finalmente entré en la convocatoria de septiembre en Cádiz y pude licenciarme en Medicina. El segundo año solicité un traslado de expediente a mi ciudad natal (Granada) y volví a la facultad que yo deseaba. Pero lo más importante es la buena experiencia que guardo de haber salido de la casa familiar, del entorno y colchón de confort del que siempre había gozado. Por primera vez tenía mis propias responsabilidades y, tanto para lo bueno como para lo malo, estaba solo ante una ciudad desconocida y sin amigos. Esa situación se modificó rápidamente y aún a día de hoy conservo buenos amigos de ese período.  Pero tuve que medrar de forma rápida, inesperada y contra mi voluntad, aunque luego lo agradecí.

Durante la carrera en Granada no solicité beca Erasmus (de lo cual me arrepiento) y sí solicité beca Séneca, que no me concedieron. De estos años de carrera me gustaría reseñar una escapada que hice un verano a África, concretamente a Togo. Se trata de un pequeño país centrooccidental con gente encantadora y muy humana, que me enseñó valores muy importantes. Son principios que componen mi forma de ser actual y estoy muy orgulloso de ello.

Después de terminar la carrera, de nuevo otro gran examen para acceder a la especialidad de tus sueños, el MIR.  Como ya podéis vaticinar, la primera vez que lo hice no obtuve la calificación deseada, pero en esta ocasión decidí trabajar y dejar el estudio a un lado (creedme, después de hacer ese examen lo último que te apetece hacer es volver a estudiar). Así que me decidí por una especialidad que sabía que no era la mía pero podría aportarme muchas gratificaciones: oncología radioterápica en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid. Estuve trabajando año y medio, de lo que no me arrepentiré nunca, tanto por lo aprendido como por la gente que conocí. Sin embargo, cuando me reafirmé en que no era lo mío y me encontré con fuerzas para retomar el estudio, renuncié a la plaza y me puse a estudiar de nuevo el MIR.

Actualmente me encuentro en esta situación; muy orgulloso de haber tomado una decisión valiente como es dejar el trabajo para perseguir mi sueño (otra especialidad diferente). No es una decisión fácil y os mentiría si os dijera que no me ha dado quebraderos de cabeza y que no lo he pasado mal, pero ahora me encuentro muy animado y con fuerza para enfrentarme de nuevo al examen MIR. Siento haberme extendido tanto, pero los médicos somos así . Como conclusión os invito a perseguir vuestro sueño desde un punto de vista realista: teniendo en cuenta las limitaciones de cada uno, que en ocasiones te dirigen por otro camino del preconcebido en tu cabeza. Al final es muy probable que acabes encontrando la felicidad en esas propias limitaciones, porque no existe nadie más pleno que aquel que se acepta tal y como es.  Incluso si no sabéis cuál es vuestra vocación a día de hoy, daos tiempo para descubrirla, porque en el momento en que la descubres el tiempo transcurre extraordinariamente rápido.

Pedro Ruiz

Licenciado en Medicina

@peter_retep