¿Sabías que la primera programadora de la historia fue una mujer?

Se llamaba Ada Lovelace y aunque actualmente es conocida como la “madre” de la programación informática, en 1843, cuando publicó sus trabajos, los tuvo que firmar con sus iniciales por miedo a que, por ser mujer, no reconocieran sus logros. Imaginaros lo que significaba ser mujer y científica en el siglo XIX…

Ya en el siglo XX, en los años 50, otra brillante científica, Rosalind Franklin desarrolló la técnica y el instrumental que permitieron las primeras imágenes de la estructura del ADN. Pero, como ya le pasó a Ada Lovelace, su aportación tampoco fue reconocida en su momento. De nuevo, por ser mujer.

Años más tarde, en 1967, en otra mujer científica, Jocelyn Bell fue la primera astrofísica en detectar la radioseñal de un púlsar. Todo un descubrimiento… Por el que seis años más tarde, dos hombres recibieron el Nobel de Física. Otro caso de discriminación por el simple hecho de ser mujer. Una mujer brillante.

Lo cierto es que ya desde Hipatia de Alejandría, la considerada primera mujer científica, la historia está llena de químicas, físicas, astrofísicas, biólogas y matemáticas que realizaron descubrimientos fundamentales en el campo de las ciencias, pero que casi nunca recibieron el reconocimiento que merecían.

Y lo cierto es que, incluso hoy en día, la igualdad en este terreno, en reconocer la enorme valía de las mujeres y sus importantes aportes a la ciencia, sigue siendo una asignatura pendiente. Un camino en el que todavía queda mucho por recorrer.

Fijaros que, por ejemplo, a pesar de que a la universidad van más chicas que chicos, sólo el 35% de los alumnos que estudian carreras relacionadas con la ciencia y la tecnología son mujeres. Esto quiere decir que en las carreras de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), las llamadas carreras del futuro, cuyos alumnos liderarán los avances científicos y tecnológicos que marcarán nuestras vidas en el futuro, siguen siendo las carreras menos demandadas entre nosotras. Raro, ¿no? ¿Y por qué esto es así?

Muy fácil. Porque aun hoy en día, en nuestra sociedad sigue habiendo ciertos estereotipos, ciertas actitudes que hay que cambiar. Por ejemplo en la escuela donde, a medida que la niñas crecen, parece que van creyendo que no están tan capacitadas

para las materias técnicas y científicas como los chicos. Y esto no es así. Lo malo es que, casi siempre, esta idea tan equivocada, no nace de ellas, sino de los prejuicios de su entorno. Os dejo un par de datos que os darán que pensar. Actualmente, el 63% de los españoles creen que las mujeres no valen para ser científicas de alto nivel. Increíble, ¿verdad?. Pues aquí tenéis otro dato igual de sorprendente. Fuera de nuestras fronteras, sólo hay una mujer por cada diez hombres en la élite de la ciencia europea. ¿Qué os parece?

Pues muy mal. Así que, entre todas, tenemos que hacer que esto cambie y que nos demos cuenta, nosotras, ellos y toda la sociedad de que las mujeres tenemos mucho que aportar en el campo de la investigación, de la innovación y de todo lo que tenga que ver con la ciencia.

Y para que veáis que sí se puede ser científica y que cualquier mujer es capaz de llegar muy alto, aquí os dejo algunos ejemplos, sólo unos pocos porque hay muchos más, de mujeres científicas españolas de la actualidad. Son jóvenes, son luchadoras, son brillantes y, sí, son mujeres. ¿Te animas a ser una de ellas?

Elena García

Elena es doctora en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y científica titular en el Centro de Automática y Robótica (CAR) del CSIC-UPM. Junto a su equipo, ha creado el primer exoesqueleto para niños con atrofia muscular espinal, una enfermedad degenerativa que ataca a las neuronas motoras que se encuentran en la médula espinal afectando a la movilidad. El exoesqueleto es una estructura que se adapta a las piernas y al tronco del niño proporcionándole movilidad y fuerza a través de unos motores que él mismo puede controlar de forma autónoma. ¡Qué maravilla de invento, verdad! Pues es tan maravilloso que, además de ayudar a muchos niños y muchas familias, Elena ha recibido numerosos premios de innovación y robótica por este proyecto, en el que sigue y sigue trabajando.

ALICIA CALDERÓN

Alicia es doctora en Ciencias Físicas y trabaja en la Organización Europea para la Investigación Nuclear CERN, en Suiza.

Su línea de investigación principal es el estudio del bosón de Higgs (os recomiendo leer por vuestra cuenta de qué va esto, porque es apasionante) en el canal de desintegración a dos bosones W. Y también se dedica a analizar los datos recogidos por el detector de partículas CMS (Compact Muon Solenoid) del acelerador LHC (Large Hadron Collider). Después de leer todo esto tan complicado, ¿hay todavía alguien que piense que las mujeres no pueden ser científicas brillantes?… Pues si todavía hay alguien con alguna duda, aquí van más ejemplos.

ELISA ANTOLÍN FERNÁNDEZ

Elisa es doctora en Ciencias Físicas por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y actualmente trabaja en el Instituto de Energía Solar (IES-UPM).

Su investigación se centra en el desarrollo de células solares más eficientes tratando de salvar el problema de la falta de homogeneidad de las partículas de la luz solar y lograr abaratar el coste de la energía eléctrica de origen solar. Vamos, que lucha por crear una energía más limpia y, encima, que sea más barata para todos.

Su trabajo es tan espectacular que ha sido reconocido por el Programa L’ORÉAL-UNESCO “For Women in Science”, uno de los premios que tiene mayor reconocimiento actualmente.

JAIONE VALLE

Jaione es licenciada en Biología por la Universidad de Navarra y está especializada en investigación biomédica.

Su mayor logro hasta hoy, ha sido la identificación de una nueva familia de proteínas denominadas Bap (Biofilm associated proteins). Estas proteínas son utilizadas por las bacterias del tracto intestinal para establecer comunidades microbianas que ayuden al equilibrio gastrointestinal y ayuden a luchar contra enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson. Tan importante es su trabajo, que ha recibido la importantísima beca Marie-Curie otorgada por la Unión Europea para continuar con sus investigaciones.

MARÍA JOSÉ BUZÓN

María José es licenciada en Biotecnología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e investiga terapias contra el VIH. Actualmente desarrolla su proyecto de investigación en el Departamento de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Investigación Vall d´Hebron, donde trabaja con el objetivo de llegar a encontrar la cura definitiva para la infección por el VIH, el virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Hay muchos otros ejemplos de mujeres y chicas tanto españolas como de otros países que con su esfuerzo, su dedicación y su pasión, demuestran cada día que si alguna de vosotras quiere, siente curiosidad o tiene la vocación no dude en levantarse un día y decir, con total convicción: “Mamá, quiero ser científica”.

Ana Alonso

Diseñadora de espacios y experiencias educativas

@Anuskakatiuska